Palabras de espiritualidad

Del amor del padre espiritual por su discípulo

  • Foto: Stefan Cojocariu

    Foto: Stefan Cojocariu

Al final de su vida negligente, se enfermó y, mientras agonizaba, su alma no quería abandonar el cuerpo. Esta situación duró varios días...

El padre Damasceno, asceta del monasterio de San Basilio, nos habló una vez de un monje de Kafsokalivia, que vivió mucho tiempo atrás. Había descuidado su canon (el canon del monje consiste en hacer de cien a trescientas postraciones y de seis a doce cuerdas de oración repitiendo la “Oración de Jesús” cada día) y también las demás obligaciones espirituales.

Al final de su vida negligente, se enfermó y, mientras agonizaba, su alma no quería abandonar el cuerpo. Esta situación duró varios días. Estamos hablando de algo que sucedió entre los años 1935–1936.

El médico del monasterio, un monje de gran discernimiento, comprendió que esto le sucedía porque había sido ocioso a lo largo de toda su vida. Entonces el padre Gregorio, confesor del monje agonizante, se arrodilló y oró con fervor, lleno de misericordia y de amor por aquel que estaba bajo su obediencia, prometiendo delante de Dios y de los hombres que él mismo continuaría cumpliendo la regla del monje hasta completarla.

En el mismo momento en el que el padre Gregorio terminó esta oración, el monje descansó en paz.

(Traducido de: Arhimandritul Ioannikios, Patericul atonit, traducere de Anca Dobrin și Maria Ciobanu, Editura Bunavestire, Bacău, 2000, pp. 137-138)