Del plan de Dios para el hombre
«Y miró Dios todo cuanto había hecho, y he aquí que era muy bueno» (Génesis 1, 31)
Dios no quiere el sufrimiento y esto se observa claramente por el hecho de que ni lo creó desde el principio ni lo introdujo después en Su creación. El sufrimiento es ajeno a aquello que ha sido destinado al hombre y a las demás criaturas según el designio divino, tal como este se manifiesta desde la creación hasta la eternidad.
Y es que todo lo hecho por Dios es enteramente bueno y no tiene ni rastro de mal, como lo proclama con claridad el libro del Génesis, donde de cada cosa en particular, una vez creada, se dice: «Y vio Dios que era bueno» (Génesis 1, 4, 8, 10, 12, 18, 21 ); y al final, acerca de todas en conjunto, vuelve a decir: «Y miró Dios todo cuanto había hecho, y he aquí que era muy bueno» (Génesis 1, 31), confirmando así que todo lo creado por Él es muy bueno.
(Traducido de: Jean-Claude Larchet, Dumnezeu nu vrea suferința omului, Editura Sophia, București, 2008, p. 13)
