Palabras de espiritualidad

¿Dios ama o castiga?

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

“¿A qué personas castiga Él? ¿Conoces tú a alguna persona a la que Dios haya castigado?”

Hace unos días vino a confesarse conmigo una niñita de unos ocho años.

Veo que se acerca y le pregunto:

—¿Cómo te llamas?

—Lenuța (“Helenita”, en rumano)

—A ver, Lenuța, dime, ¿qué ha pasado? ¿Qué es lo que te preocupa?

Me dice:

—Tengo malos pensamientos acerca de Dios.

—Vaya, vaya, Lenuța. ¿Y qué clase de malos pensamientos tienes acerca de Dios?

—Que Dios es malo.

—¿Y cómo te diste cuenta de que Dios es malo?

—Es malo porque castiga a las personas.

—¿De verdad? ¿A qué personas castiga Él? ¿Conoces tú a alguna persona a la que Dios haya castigado?

—A las personas que no creen.

—¿Quién te dijo eso?

—Está escrito en un libro.

—Ese libro no es bueno, Lenuța. ¿Quién te dio un libro así?

—Yo lo leí.

—Lenuța, dime tú: si una persona hace algo malo, ¿es cierto que termina en la cárcel?

—Sí.

—¿Y quién la castiga? ¿Acaso no se castiga ella misma, porque hizo algo malo y las personas la meten en la cárcel?

—Sí.

—Pero Dios no la castiga; son las personas las que la castigan, y ella misma se castiga cuando hace algo malo. Dios nos dijo que visitáramos a los que están en la cárcel, que les lleváramos comida y que los ayudáramos, ¿verdad?

—Sí.

—Entonces, ¿Dios castiga a los que no creen, o los ama, si Él nos mandó que los ayudáramos?

—Los ama.

—Y a ti, ¿qué te parece? ¿Dios es bueno o malo?

—Es bueno.

—¿Todavía estás enojada con Dios, Lenuța?

—No.

—¿Has perdonado a Dios?

—Sí.

(Traducido de: Ieromonahul Savatie Baştovoi, Dragostea care ne sminteşte, Editura Marineasa, Timişoara, 2003, pp. 59-60)


 

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