Palabras de espiritualidad

¡Disipa todo atisbo de ira inmediatamente!

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

No actúes mientras no recuperes la paz. Examina con detenimiento la causa y sopesa si conviene obrar, y si de ello no vendrá algún daño para tu alma o tu cuerpo. Porque muchos, en su ira, han hecho cosas de las que luego se arrepintieron.

Esfuérzate, para no dejarte vencer por la ira; no hagas ni digas nada que provoque discusión. Más bien, apártate de quien te ha ofendido y ocúpate en otra cosa hasta que se apague la llama de la ira y se calme tu impulso. Y aquello que, estando enojado, enciende tus pasiones y te empuja al mal, déjalo pasar; no actúes mientras no recuperes la paz. Examina con detenimiento la causa y sopesa si conviene obrar, y si de ello no vendrá algún daño para tu alma o tu cuerpo. Porque muchos, en su ira, han hecho cosas de las que luego se arrepintieron.

Sobre esto se cuenta en el “Lavsaicón”. Alguien le preguntó al abba Isaías por qué los demonios le temían tanto. Él respondió: “Desde el momento en que me hice monje, jamás dejé que la ira saliera de mi boca, sino que siempre supe contenerla dentro”. Y también decía abba Agatón: “Nunca dejé que el sol se pusiera sobre el enojo contra mi hermano; me reconciliaba con él y disipaba la discordia”.

(Traducido de: Agapie Criteanu, Mântuirea păcătoșilor, p. 100)

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