El alma pura y la acción de la Palabra de Dios

 

Hablar con precisión de las cosas comprendidas en el texto bíblico es posible “solamente para aquellos que, habiéndose purificado de forma correspondiente, han recibido de Dios toda la Gracia que podrían recibir”.

Para entender la palabra de la Escritura es necesario participar de ella, cosa que no es posible sino en un estado de pureza espiritual: “Solamente aquellos que cumplan con la ley espiritual, en concordancia con su yo interior, podrán enmendarse, porque son los únicos que no caen de la Gracia, debido a que la palabra llega a lo más profundo de sus almas, que están puras”.

La comunicación con la palabra divina y viva de la Escritura depende de “la disposición interior del alma de los que han recibido la Providencia”: “La Escritura representa a Dios hablando, según la disposición interior del alma de los que han sido amparados. Ella indica, así, la voluntad divina, por medio de figuras que nos son propias por naturaleza”. Como dice San Máximo, hablar con precisión de las cosas comprendidas en el texto bíblico es posible “solamente para aquellos que, habiéndose purificado de forma correspondiente, han recibido de Dios toda la Gracia que podrían recibir”.

(Traducido de: Pr. conf. dr. Constantin Coman, Erminia duhului, Editura Bizantină, București, 2002, pp.173-174)