Palabras de espiritualidad

El amor materno que nos acompaña toda nuestra vida

  • Foto: Florentina Mardari

    Foto: Florentina Mardari

Por medio de ella la humanidad fue renovada, y ella es la Reina de todos los ángeles y de todos los santos, y también nuestra Madre.

Cuando contemplas el icono de la Madre de Dios con el Niño Cristo en sus brazos, ¿sabes qué es lo que estás viendo allí? ¡El cielo y la tierra! El cielo es Cristo, Aquel que está por encima de los cielos, el Creador del cielo y de la tierra; y la Madre de Dios representa la tierra, es decir, a todos los pueblos que habitan sobre la faz de la tierra, porque ella procede de nuestro propio linaje. Es de estirpe real y sacerdotal.

Tanto es el valor de la Madre de Dios que supera a todas las potestades de lo alto y de lo bajo. La Madre de Dios es el segundo Cielo o el segundo mundo. Por medio de ella la humanidad fue renovada, y ella es la Reina de todos los ángeles y de todos los santos, y también nuestra Madre, la de todos los pueblos de la tierra, y de toda alma afligida y entristecida que la invoca en su auxilio.

(Traducido de: Arhimandritul Cleopa Ilie, Îndrumări duhovnicești pentru vremelnicie și veșnicie, Editura Teognost, Cluj-Napoca, 2004, p. 149)