El amor no castiga

 

Cuando cometemos alguna falta, nosotros mismos nos castigamos.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Dios es amor. Él no castiga a nadie. El amor no puede castigar. Cuando cometemos alguna falta, nosotros mismos nos castigamos. ¿Cómo? Por culpa de nuestros pecados, la gracia del Señor se aleja y caemos bajo el dominio de los demonios.

La palabra “castigo” tiene el siguiente significado: los padres castigan a su hijo para que éste se corrija, para que sea honrado y tenga un alma pura (para que no fume, para que no insulte o deje de beber). Si el hijo comprende el sentido del castigo, avanzará con buen pie en la vida; de lo contrario, todo se le pondrá cuesta arriba. Si comienza a robar o a cometer fechorías, será detenido. Es decir, se estará castigando a sí mismo.

(Traducido de: Îndrumar creștin pentru vremurile de azi. Convorbiri cu Părintele Ambrozie, volumul I, Editura Sophia/Cartea Ortodoxă, București, 2008, pp. 64-65)

 

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