Palabras de espiritualidad

El amor verdadero y la personalidad del hombre

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Dicen los filósofos existencialistas del nihilismo que el infierno de los hombres son sus semejantes. Dicen que mi infierno son los demás. Esto es equivocado. Los demás son el paraíso.

Según el Evangelio y según la enseñanza cristiana ortodoxa, el hombre es y permanece para siempre una persona distinta. Solo un ser distinto puede amar y recibir amor. El amor verdadero nunca nos confunde con el otro; el amor verdadero tampoco nos aleja jamás del otro. El amor verdadero conserva y salva la personalidad. No confunde al hombre ni con otras personalidades ni con Dios. El amor verdadero hace salir a la persona de sí misma y la pone en verdadera comunión con otras personas; no se destruye, no muere encerrada en sí misma. Toda criatura, cuando se encierra en sí misma, muere. Este es el nihilismo que también enseña hoy la filosofía existencialista del nihilismo.

Según los nihilistas, el hombre acaba convirtiéndose en nada, llega a la muerte, porque no está abierto a Dios ni a los demás seres humanos mediante el amor que brota de Cristo. Muere asfixiado en sí mismo. O puede confundirse con los demás y, nuevamente, muere, desaparece. Por eso dicen estos filósofos existencialistas del nihilismo que el infierno de los hombres son sus semejantes. Dicen que mi infierno son los demás. Esto es equivocado. Los demás son el paraíso, como decimos nosotros; el amor circula entre las personas, existe la comunión del amor y nadie puede vivir solo.[…]

El amor verdadero nunca nos identifica con el otro; el amor verdadero nunca nos aleja del otro. El amor verdadero conserva y salva la personalidad, y esta no se confunde ni se identifica con otras personalidades ni con Dios.

(Traducido de: Arhimandritul Simeon Kraiopoulos, Te cunoști pe tine însuți? Viața duhovnicească și problemele psihologice, Editura Bizantină, București, 2008, pp. 112-113)