Palabras de espiritualidad

El arrepentimiento, un paso hacia la santificación

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Puede suceder que vayamos a confesarnos y no sintamos consuelo alguno. El arrepentimiento es algo muy delicado. 

El arrepentimiento se alcanza por medio de la Gracia Divina. Nosotros damos un paso hacia Dios, con calma y sencillez, y a partir de ahí viene la Gracia.

Alguien dirá: “Entonces todo se hace por la Gracia”. En efecto, en este caso sucede exactamente así. No podemos amar a Dios si Dios no nos ama primero. El apóstol dice: “Ahora bien, después de haber conocido a Dios, o más bien, de haber sido conocidos por Dios…” (Gálatas 4, 9). Lo mismo sucede con el arrepentimiento. No podemos arrepentirnos si el Señor no nos concede el arrepentimiento. Y esto vale para todo. Es decir, se confirma la palabra: “Sin Mí no podéis hacer nada” (Juan 15, 5).

Si no tenemos los cimientos para que Cristo more en nosotros, el arrepentimiento no llegará. Esos fundamentos son la humildad, el amor, la oración, las postraciones, el esfuerzo por Cristo. Si el sentimiento no es puro, si no hay sencillez, si el alma tiene un interés engañoso, entonces la Gracia de Dios no viene.

Entonces puede suceder que vayamos a confesarnos y no sintamos alivio. El arrepentimiento es algo muy delicado. El arrepentimiento verdadero trae la santificación. Sí, el arrepentimiento nos santifica.

(Traducido de: Ne vorbeşte părintele Porfirie – Viaţa şi cuvintele, Traducere din limba greacă de Ieromonah Evloghie Munteanu, Editura Egumeniţa, 2003,  pp. 290-291)


 

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