Palabras de espiritualidad

El cristiano en comunión con los demás miembros de la Iglesia

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

¿Acaso no imploramos a Dios y a Cristo que tengan misericordia de nosotros, aun sabiendo que Su misericordia precede a nuestra oración?

Sabemos que cuando uno de nosotros cae, cae solo; pero nadie se salva solo. Quien se salva, se salva en la Iglesia, como miembro suyo y en unidad con todos los demás miembros. Si alguien cree, participa de la comunión de la fe; si ama, participa de la comunión del amor; si ora, participa de la comunión de la oración. Por eso, nadie puede poner su esperanza únicamente en sus propias oraciones, y todo aquel que ora pide la intercesión de toda la Iglesia, no porque dude de la intercesión de Cristo, el único Mediador y Defensor, sino porque tiene la certeza de que toda la Iglesia ora eternamente por sus miembros.

Todos los ángeles oran por nosotros; también todos los apóstoles, mártires y patriarcas; y, por encima de todos ellos, la Madre de nuestro Señor. Esta santa unidad constituye la verdadera vida de la Iglesia. Y si la Iglesia, visible e invisible, ora sin cesar, ¿por qué entonces le pedimos sus oraciones? ¿Acaso no imploramos a Dios y a Cristo que tengan misericordia de nosotros, aun sabiendo que Su misericordia precede a nuestra oración?

La única razón por la que pedimos las oraciones de la Iglesia es que sabemos que ella ofrece la ayuda de su intercesión incluso a quien no la solicita; y a quien la pide, se la concede en una medida aún mayor de la que ha pedido. Porque en ella mora la plenitud del Espíritu de Dios. (Alexei Stepanovich Homiakov, The Church Is One, p. 42)

(Traducido de: Părintele Andrew LouthGânditori ortodocși moderni. De la Filocalie până în prezent, traducere de Lucian Filip, Cristian Untea, Justin A. Mihoc, Editura Doxologia, Iași, 2017)