El discernimiento como pilar de la vida espiritual del hombre
En el discernimiento entran, misteriosa y exactamente equilibrados, el buen sentido, la sabiduría, la prudencia y la firmeza de voluntad.
Como cualidad principal del hombre, los monjes ortodoxos no consideran ni la bondad, ni la inteligencia, ni el amor, la fe, la paciencia, la piedad o la santidad, sino el discernimiento, que es una virtud muy compleja y difícil de expresar con palabras. (Tiene una fórmula tan vasta como la de los polímeros fundamentales).
En el discernimiento entran, misteriosa y exactamente equilibrados, el buen sentido, la sabiduría, la prudencia y la firmeza de voluntad, añadidos a las virtudes mencionadas. Ninguna virtud es absoluta —ni siquiera la verdad—; sólo la recta armonía de muchas de ellas puede ayudarnos a guardarnos no sólo de los males (lo cual es bastante fácil), sino también de torpezas refinadas y de errores sofisticados.
(Traducido de: Nicolae Steinhardt, Jurnalul fericirii, Editura Mănăstirii Rohia, Rohia, 2005, p. 163)
