El don del amor: una conciencia limpia
Si quien habla mal de su hermano o juzga a su hermano habla mal de la ley y juzga a la ley (Santiago 4, 11), y la ley de Cristo es el amor, entonces el que calumnia se aparta del amor de Cristo y queda excluido de participar de Su misericordia eterna.
Si quieres no apartarte del amor como Dios nos lo manda, no permitas que tu hermano se vaya a dormir estando enfadado contigo, sino ve primero y reconcíliate con él (Mateo 5, 24); y entonces, por medio de una oración perseverante, ofrece a Cristo el don del amor: una conciencia limpia.
Si quien posee todos los dones del Espíritu, pero carece de amor, de nada le aprovecha, como nos enseña el Apóstol (I Corintios 13, 3); ¡cuánto empeño, por tanto, debemos poner en adquirirlo! Si el amor no hace mal al prójimo (Romanos 13, 10), aquel que envidia a su hermano, se entristece al ver su buena conducta, lo ridiculiza, deshonra su buen nombre o procura hacerle daño, se muestra ajeno al amor y se hace merecedor de la condenación eterna.
Si quien habla mal de su hermano o juzga a su hermano habla mal de la ley y juzga a la ley (Santiago 4, 11), y la ley de Cristo es el amor, entonces el que calumnia se aparta del amor de Cristo y queda excluido de participar de Su misericordia eterna.
(Traducido de: Sfântul Maxim Mărturisitorul, Patru sute de cugetări creștine, Editura Credința Strămoșească, Iași, 1998, pp. 52-53)
