El milagro ocurrido con el ícono de la Madre de Dios del Monasterio Tolga

 

Cuando el fuego se extinguió y los monjes comenzaron a hacer el recuento de los daños, alguien encontró el santo ícono en el bosque que rodea al monasterio, cuidadosamente colocado en la copa de un árbol.

Hace ya muchos años, con el consentimiento de Dios, un fuerte incendio se desató en el Monasterio Tolga (Rusia), y las llamas envolvieron rápidamente a toda la iglesia; cuando los monjes corrieron a ver si podían salvar algo, ni siquiera pudieron entrar al templo, ya que las puertas habían quedado bloqueadas.

La iglesia ardió con todo lo que había en su interior, y todos creyeron que también el ícono milagroso de la Virgen se había perdido para siempre.

Sin embargo, cuando el fuego se extinguió y los monjes comenzaron a hacer el recuento de los daños, alguien encontró el santo ícono en el bosque que rodea al monasterio, cuidadosamente colocado en la copa de un árbol, desde donde resplandecía bajo la luz del sol, como si las manos de un ángel lo hubieran salvado del siniestro. Solemnemente lo bajaron, en medio de un júbilo general, y en poco tiempo levantaron una iglesia más hermosa que la primera, embelleciéndola con todo lo necesario.

El monasterio y su nueva iglesia se pueden contemplar aún hoy, en tanto que el don de la Santísima Virgen María no ha dejado de obrar prodigios, como la mirra que brota inexplicablemente y con frecuencia de su santo ícono, sanando enfermedades y dolencias, y apartando los espíritus inmundos de las personas. Muchos de esos milagros han quedado consignados en los registros del monasterio, pero se necesitaría de mucho más tiempo y espacio para relatar algunos de ellos, para glorificar aún más a Dios y a la Santísima Virgen María, quien lo engendró, y para enaltecer su ícono como es debido, mismo que todos los pueblos cristianos deberían honrar, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

(Traducido de: Protosinghel Nicodim Măndiță, Minunile Maicii Domnului, Editura Agapis, 2001, p. 425)