Palabras de espiritualidad

El privilegio de honrar y sentirse amados por la Madre del Señor

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Deseamos que todos lleguen a experimentar, al menos, la alegría que nosotros tenemos por honrar a la Madre de Dios.

Creo que la Madre de Dios será también misericordiosa con quienes no la veneran o, en todo caso, con quienes simplemente no le profesan veneración; no con quienes tienen algo contra ella, sino con quienes sencillamente no la honran. Porque la Madre de Dios es buena y comprenderá también a quienes están dominados por esa debilidad que es el orgullo, o por pecados que no les permiten comprender las cosas tal como son, ya que no se dejan guiar por la Iglesia.

El padre Arsenie Boca, Dios lo tenga en Su gloria, decía: “En una mente torcida, hasta lo recto termina torciéndose”.

Así pues, la Madre de Dios comprenderá a quienes tuvieron la mente “torcida”. También nosotros deseamos que todos lleguen a experimentar, al menos, la alegría que nosotros tenemos por honrar a la Madre de Dios.

No existe Ortodoxia sin la Madre de Dios.

Con todo, la plenitud de la naturaleza humana se manifiesta en la maternidad. Solo Dios sabe si alguien puede, por así decirlo, siendo padre, ser también madre; es decir, si un hombre puede tener corazón de madre. No lo sabemos.

(Traducido de. Arhimandritul Teofil Părăian, Veniți de luați bucurie, Editura Teognost, Cluj-Napoca, 2001, p. 86)