Esto es lo que la Madre del Señor les pide a los monjes
Si nuestra Soberana nos salva de los terribles demonios, que nunca duermen, ¿cómo no habría de salvarnos de toda insignificante maldad humana?
Hemos leído cómo, desde tiempos muy remotos, la Madre de Dios castigó severamente a todos los que se atrevieron a invadir el Santo Monte Athos. Recordemos cómo cubrió al Santo Monte con su manto protector durante la Guerra Mundial, cuidando a los monjes con más dedicación que la golondrina a sus polluelos. ¿Acaso son los hombres enemigos tan temibles como para que les tengamos miedo? Son hierba y ceniza frente a los espíritus del mal que habitan bajo los cielos, contra los cuales nosotros, bien armados, debemos luchar. Y si nuestra Soberana nos salva de los terribles demonios, que nunca duermen, ¿cómo no habría de salvarnos de toda insignificante maldad humana?
El profeta también pensaba en nosotros cuando anunció: “Serán llevadas al Rey las vírgenes que van detrás de ella”. Ella es la primera Hija del Rey, y nuestras almas son vírgenes que la siguen hasta llegar ante el trono del Rey de reyes. Su mano nos guía, su manto nos cubre, sus ojos nos contemplan, su amor nos reconforta y su ejemplo nos llena de valor. ¡Bienaventurados seamos, incansables glorificadores de Dios! ¡Bienaventurados seamos nosotros, ciudadanos elegidos del reino de la Madre de Dios!
Ella no nos exige ningún tipo de tributo, sino que nos pide, como ofrenda gratuita, tres monedas de oro purificado en el fuego. La primera es la pureza virginal. La segunda es la humildad virginal. La tercera es la obediencia virginal. A cambio de estos tres dones virginales, ella nos promete elevarnos desde este Santo Monte terrenal hasta el Santo Monte celestial.
¿Por qué nos quejamos, entonces, monjes del Athos? ¿Y por qué están afligidas nuestras almas?
¡Que Dios nos conceda la paz y la bendición!
(Traducido de: Sfântul Nicolae Velimirovici, Răspunsuri la întrebări ale lumii de astăzi: scrisori misionare, volumul I, traducere din limba sârbă de Adrian Tănăsescu-Vlas, ediția a II-a, Editura Sophia, București, 2008, pp. 129-130)
