Palabras de espiritualidad

Hablar con Dios usando pocas palabras

  • Foto: Oana Nechifor

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La oración breve permanece siempre intacta. Aunque la dejemos por un tiempo, podemos volver a ella sin ninguna dificultad.

Por el provecho incomparablemente grande que brinda la oración breve, atenta y recogida, la Santa Iglesia exhorta a sus hijos a acostumbrarse, desde temprana edad, a practicar alguna oración corta. A quien se ha ejercitado en una oración de este tipo le resulta fácil orar en cualquier lugar y en cualquier momento: puede clamar a Dios mientras viaja, mientras está a la mesa, mientras trabaja o mientras se encuentra entre otras personas.

Cuando no puedas orar con los labios, puedes hacerlo con la mente. En este sentido, es evidente cuán práctica resulta la oración breve: cuando estás ocupado, fácilmente puedes perder el sentido y el hilo de una oración más extensa, mientras que la oración breve permanece siempre intacta. Aunque la dejemos por un tiempo, podemos volver a ella sin ninguna dificultad.

(Traducido de: Sfântul Ignatie Briancianinov, Predici la Triod și Penticostar, Editura Sophia, București, 2003, p. 8)



 

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