Palabras de espiritualidad

La forma de ser del cristiano devoto

  • Foto: Cristina Nichitus Roncea

    Foto: Cristina Nichitus Roncea

Translation and adaptation:

Cuando ve un icono, su corazón se estremece y sus ojos se llenan de lágrimas. Incluso si ve escrito en algún lugar el solo nombre de Cristo, lo besa con reverencia y su alma se llena de dulzura.

La devoción va unida al temor de Dios, la sobriedad y a la sensibilidad espiritual. La persona devota se comporta con pudor en todo, pero ese recato destila miel en su corazón. No considera su modo de vida como algo digno de los mártires, sino que se complace en él. Sus movimientos son delicados, atentos. Percibe con intensidad la presencia de Dios, de los ángeles y de los santos. Siente junto a sí a su ángel custodio, que vela por él. Tiene siempre presente que su cuerpo es templo del Espíritu Santo y vive con sencillez, en pureza y santidad.

No importa dónde se encuentre, siempre se conducirá con atención y cuidado, sintiendo vivas todas las realidades santas. Por ejemplo, todo el tiempo evita dar la espalda a los iconos. Cuando ve un icono, su corazón se estremece y sus ojos se llenan de lágrimas. Incluso si ve escrito en algún lugar el solo nombre de Cristo, lo besa con reverencia y su alma se llena de dulzura. Y aun si llegara a ver tirado en el suelo un pedazo de periódico en el que figure, por ejemplo, el nombre de Cristo o “Santa Iglesia de la Santísima Trinidad”, se inclina, lo recoge, lo besa con veneración y se entristece de que haya sido arrojado al suelo.

(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Trezvie Duhovnicească, vol II , Editura Evanghelismos, Bucureşti, 2003, p. 141-142)

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