Palabras de espiritualidad

La hermosa y profunda acción de la Oración de Jesús

  • Foto: Andrei Agache

    Foto: Andrei Agache

Sentimos que no estamos solos, únicamente rodeados de personas; sentimos que Él está presente, sentimos su ayuda real en nuestra vida.

Esta es una oración llena de poder, que proviene de nuestro Señor y de los Santos Apóstoles, y está contenida en estas palabras: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador”. Esta oración es breve y, por eso, puede decirse en cualquier lugar y en cualquier momento, estando sentados o caminando. La imagen no hecha por mano humana del Señor.

En el mundo moderno —en medio de esta vida tan agitada, en la que no tenemos tiempo para una oración prolongada en nuestra habitación, delante del ícono y de la lámpara encendida—, podemos decir esta oración en cualquier lugar y en cualquier momento de nuestra vida: en la escuela, en la tienda, en las fábricas, en el taller; podemos pronunciar esta oración en el secreto de nuestro corazón. Y Jesucristo, que está siempre presente en nuestra vida, escucha esta oración que está consagrada a su Nombre, lleno de poder.

He oído a muchas personas decir que conocen la Oración de Jesús. Conozco a muchas personas, jóvenes y mayores, que dicen esta oración; algunos incluso han avanzado mucho en ella. Me he alegrado muchísimo cada vez que he sabido que existen creyentes así.

Nuestro esfuerzo sincero y constante, mediante la frecuente invocación del nombre del Señor, nos es de gran provecho; por medio de esta oración —débil y pobre como pueda parecer— adquirimos el sentido de la presencia de Dios en nuestra vida. Sentimos que no estamos solos, únicamente rodeados de personas; sentimos que Él está presente, sentimos su ayuda real en nuestra vida.

Él ilumina nuestra mente para que podamos comprender, profundizar y llegar a amar las Sagradas Escrituras. Nos ayuda a sentir que las alegrías celestiales son infinitamente mayores y más hermosas que las alegrías terrenales.

(Traducido de: Arhimandritul Sofian Boghiu, Smerenia și dragostea, însușirile trăirii ortodoxeFundația Tradiția Românească, București, 2002, p. 35)