Palabras de espiritualidad

La Iglesia, de puertas adentro

  • Foto: Silviu Cluci

    Foto: Silviu Cluci

La Iglesia es un ámbito de crecimiento espiritual porque nos ofrece un ideal a seguir. Quien sabe que existe un período de ayuno o determinados días de ayuno, sabe también que esos días deben ser observados. 

Un verdadero progreso solo puede realizarse en la Iglesia, dentro del ámbito eclesial que crea una atmósfera de participación y comunión. Es diferente cuando, en el servicio litúrgico, se nos transmiten ciertas enseñanzas, se nos hacen determinados llamados o se nos sugieren ciertas ideas.

Por lo general, las personas procuran extender la Iglesia tanto a la sociedad en la que viven como a su vida personal. Por ejemplo, el hecho de que alguien tenga un icono en su hogar, o varios iconos, demuestra que prolonga la presencia de la Iglesia también en su casa. Un icono debe crear una determinada atmósfera en el lugar donde se encuentra. Vivir con el pensamiento puesto en Dios, sentir que uno está en Su presencia, que está cerca de la Madre de Dios y de los santos de Dios, son realidades espirituales que deben cultivarse; la persona necesita ser sensibilizada para percibirlas y vivirlas.

La Iglesia es un ámbito de crecimiento espiritual porque nos ofrece un ideal a seguir. Quien sabe que existe un período de ayuno o determinados días de ayuno, sabe también que esos días deben ser observados. Si no los observa, es como si para él esos días no existieran, pues deja de prestar atención a la enseñanza de la Iglesia.

La Iglesia está también ligada a la Tradición. Nosotros somos, en gran medida, más tradicionales que bíblicos. Hay otros creyentes que ponen el acento en la Escritura, la hojean constantemente y dicen: “Mira, aquí dice esto”, u “observa lo que dice este otro pasaje”. Nosotros no tenemos esa misma práctica. ¿Por qué? Porque para nosotros la Sagrada Escritura es algo santo, algo que no puede utilizarse como cualquier otro libro. Es un libro sobre el cual Dios mismo ha puesto Su sello; por eso debe ser abordado con reverencia y santo temor.

(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Cum putem deveni mai buni – Mijloace de îmbunătăţire sufletească, Editura Agaton, pp. 231-232)


 

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