La importancia de tener una mente llena de lucidez

 

El venerable Pimeno el Grande dijo: “Para poder salvarnos, lo único que necesitamos es tener una mente lúcida”.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Todos los santos de Dios, especialmente los más avanzados en el discernimiento espiritual, nos enseñan que, sin esa lucidez o perspicacia, no podemos salvarnos ni orar correctamente a Dios. Decía San Teófano el Recluso: “Sin atención no se puede orar”. De igual manera, el abbá Agatón, cuando le preguntaron qué es más importante, si el trabajo físico o el esmero interior, respondió: “El hombre es como un árbol frutal. Así, el trabajo físico es la hoja y el cuidado del alma es el fruto. Y, ya que está escrito: Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego’ (Mateo 7, 19), todo nuestro afán debe estar centrado en dar frutos, cuidando nuestra mente”.

Por su parte, el venerable Pimeno el Grande dijo: “Para poder salvarnos, lo único que necesitamos es tener una mente lúcida”.

(Traducido de: Arhimandritul Ilie CleopaUrcuș spre Înviere, Editura Mitropoliei Moldovei și Bucovinei, Iași, 1992, p. 152)