La impureza del alma
¿Cómo puede limpiarse el alma mancillada en la que no existe ninguna apertura hacia Dios, fuente de la renovación y del rejuvenecimiento del alma?
La mayor impureza del cuerpo es poca cosa en comparación con la impureza del alma mancillada. Un poco de agua y un poco de jabón bastan para lavar toda la suciedad corporal: el barro, la mugre, los piojos y cualquier otra cosa repugnante. Pero la suciedad del alma no puede lavarse con ningún medio físico, mientras el alma no sea renovada.
Un suelo sucio se lava sin necesidad de reemplazarlo por otro para que quede limpio. En cambio, el aire viciado de una casa no se puede lavar con nada, no se puede limpiar: tiene que ser reemplazado por otro aire, fresco.
Así debe ser también con el alma. El alma contaminada necesita renacer, ser renovada, para quedar limpia. Cuando una habitación tiene ventana, es fácil expulsar el aire viciado y sustituirlo por aire nuevo. Pero ¿cómo refrescar el aire en una habitación sin ventanas ni puerta? El alma que tiene alguna ventana abierta hacia Dios se refrescará fácilmente, será purificada y renacerá. Pero ¿cómo puede limpiarse el alma mancillada en la que no existe ninguna apertura hacia Dios, fuente de la renovación y del rejuvenecimiento del alma?
(Traducido de: Din învățăturile Părintelui Arsenie Boca – Talanții Împărăției, Editura Credința Strămoșească, 2008, p. 103)
