Palabras de espiritualidad

La Madre de nuestras almas

  • Foto: Constantin Comici

    Foto: Constantin Comici

Pensamos en sus rasgos maternos, mismos que resplandecen frente a los fieles que hacen lo que ella les dice que hagan, es decir, que obedecen a nuestro Señor Jesucristo.

“Alégrate, tú, que eres llena de Gracia, el Señor está contigo”. Esas fueron las palabras del ángel. Lo mismo decimos nosotros, y por eso tenemos la alegría de honrar a la Madre del Señor.

Vemos a la Madre del Señor tal como nos la presenta la Iglesia. La conservamos en nuestra alma con la devoción que tenemos y nos esforzamos en seguir el ejemplo de la Madre del Señor en su obediencia ante el Señor, en su cuidado hacia los demás y en el silencio que proviene del hecho de contar con muy pocas palabras de la Madre del Señor en el Santo Evangelio.

Tenemos a la Madre del Señor como ejemplo de piedad para quienes necesitan de su auxilio y, sabiendo que ella no es solamente la mamá del Señor, sino también la nuestra, pensamos en sus rasgos maternos, mismos que resplandecen frente a los fieles que hacen lo que ella les dice que hagan, es decir, que obedecen a nuestro Señor Jesucristo.

(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Maica Domnului, Raiul de taină al Ortodoxiei, Editura Eikon, Cluj-Napoca, 2003, p. 28)

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