Palabras de espiritualidad

La Madre del Señor nos espera a todos

  • Foto: Silviu Cluci

    Foto: Silviu Cluci

Oh, preciosísima y vivificante Cruz del Señor: ayúdame junto con la Santa Señora, la Virgen Madre de Dios, y con todos los santos, por los siglos.

No me avergüenza imaginar a la Madre de Dios luchando, pidiendo, suplicando, intercediendo e insistiendo por nosotros; así como tampoco me avergüenza imaginarla —de manera sencilla e infantil, aunque no herética— corriendo hacia las puertas del paraíso con un cuenco de plata en la mano y un pañuelo sobre el brazo, para recibir a los mártires de su Hijo, darles la bienvenida, ofrecerles una dulzura inefablemente benefactora y secar el sudor de sus frentes y la sangre con su santo manto.

Por eso consideramos hermosa y provechosa la oración cristiana antes de dormir, que une ambas devociones: “Oh, preciosísima y vivificante Cruz del Señor: ayúdame junto con la Santa Señora, la Virgen Madre de Dios, y con todos los santos, por los siglos. Amén”.

(Traducido de: Nicolae Steinhardt, Dăruind vei dobândi, Editura Mănăstirii Rohia, Rohia, 2006, pp. 294-295)