La mejor actitud para no caer en el engaño

 

Preguntémonos siempre: “Si Cristo, a Quien no puedo ver, se hiciera presente en este momento, de forma visible, ¿cómo me comportaría? ¿Qué haría yo?”. 

Madre, ¿a qué se refiere cuando dice: “Dios y yo, aquí, en la tierra”?

—Estas palabras buscan impedir que caigamos en el engaño, si seguimos únicamente el conocimiento y los lineamientos de lo meramente humano… Esto es muy importante. ¿Por qué? Porque las fuerzas de la oscuridad nos enviarán una y otra vez personas que serán como lobos con piel de oveja, como dice el Señor: “Muchas veces, los espíritus malignos entran en personas que nos son queridas”.

Efectivamente, cuando el maligno ve que enderezamos nuestros pasos para alcanzar la senda que lleva al Señor, nos envía esas personas para que nos engañen. Luego, puede suceder que precisamente aquellos a quienes queremos más sean quienes vengan a decirnos o a hacer cosas que no tienen ninguna relación con la Verdad de Dios.

Por eso, preguntémonos siempre: “Si Cristo, a Quien no puedo ver, se hiciera presente en este momento, de forma visible, ¿cómo me comportaría? ¿Qué haría yo?”. ¡Y creo que empezaríamos a estremecernos y a temblar tan fuertemente, que no seríamos capaces de pronunciar una sola palabra!

(Traducido de: Maica Gavrilia. Asceta iubirii, Editura Episcopiei Giurgiului, 2014, p. 298)