La oración, sanación del corazón y el alma del hombre
San Siluano repite una y otra vez que la humildad es de la mayor importancia, porque el orgullo impide el amor.
El corazón es el lugar donde se cultiva la comunión entre Dios y el hombre, y allí el Espíritu de Dios se revela, actúa y ora. La apertura del corazón por medio de la oración sana a la persona. La mente del ser humano se recoge en su interior y se une con el corazón. Así, el corazón se ensancha para abarcar toda la plenitud del amor de Cristo. Me gusta esta expresión: “se ensancha”; proviene de San Pablo (II Corintios 6, 11–13). Él exhorta a los corintios: “¡Ensanchad también vosotros vuestros corazones!”.
Por lo tanto, toda la ascesis de la oración tiene como meta descubrir y conquistar el corazón. El único obstáculo en este camino es la vanagloria. San Siluano repite una y otra vez que la humildad es de la mayor importancia, porque el orgullo impide el amor.
(Traducido de: Arhimandritul Zaharia Zaharou, Lărgiți și voi inimile voastre!, Editura Reîntregirea, Alba-Iulia, 2009, pp. 150-151)
