La renuncia a nuestras pasiones hace brillar la Gracia en nuestra alma
La Gracia apartará de nosotros todas las artimañas del enemigo. Nos dará fuerza para cumplir sin desviarnos todos los mandamientos redentores y nos unirá para siempre con Cristo.
Si luchamos de manera consciente y decidida contra nuestras pasiones, entonces la Gracia que Dios nos ha concedido resplandecerá en nosotros. Se encenderá en nuestro interior, como se encendió en la vida de los apóstoles y de todos los santos. La Gracia apartará de nosotros todas las artimañas del enemigo. Nos dará fuerza para cumplir sin desviarnos todos los mandamientos redentores y nos unirá para siempre con Cristo.
La luz de esta Gracia inflamará nuestra alma cuando salga del cuerpo; ahuyentará lejos de nosotros a los demonios en los peajes etéreos; nos cubrirá en el temible Juicio de Cristo, y, revestidos de la Gracia como de un vestido nupcial, entraremos en la Morada celestial de Cristo, en una alegría eterna e inagotable y en una dicha sin fin, de la que el Señor, en Su inefable misericordia, nos hará dignos.
(Traducido de: Sfântul Ierarh Serafim (Sobolev) Făcătorul de minuni din Sofia, Predici, Editura Adormirea Maicii Domnului, București, 2007, p. 129)
