La Resurrección tiene que representar algo propio para nosotros
La Ortodoxia no se centra tanto en el dramatismo del sufrimiento del Señor, sino en la alegría de la Resurrección. Cuando tenemos la alegría de la Resurrección, estamos en el corazón mismo de la Ortodoxia.
La Resurrección de nuestro Señor Jesucristo no es algo ajeno a nosotros, sino algo que debe acontecer también en nosotros. La vida de un cristiano verdadero, de un cristiano bautizado y que vive el Evangelio, es en realidad una vida en la Resurrección. Hemos resucitado junto con nuestro Señor Jesucristo, vivimos en la Resurrección, somos hijos de la Resurrección y tenemos ante nosotros la Ascensión: somos candidatos a la Ascensión al Cielo junto con el Señor y aguardamos nuestra propia ascensión al Cielo.
Pero para llegar a la Ascensión al Cielo, primero debemos elevarnos por encima de este mundo, alzarnos por encima de nuestros pecados, no admitir ya en nuestra vida ningún mal; y entonces, alzándonos por encima del pecado, elevándonos por medio de las virtudes, podremos alcanzar también la Ascensión junto con nuestro Señor Jesucristo.
La Ortodoxia no se centra tanto en el dramatismo del sufrimiento del Señor, sino en la alegría de la Resurrección. Cuando tenemos la alegría de la Resurrección, estamos en el corazón mismo de la Ortodoxia.
(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Veniți de luați bucurie, Editura Teognost, 2007, p. 30)
