La Santísima Virgen siempre nos amparará
Ella es quien, con la Protección de su Poderoso Manto, defiende a nuestra Iglesia y la defenderá hasta el fin de los siglos. Amén.
La Madre de Dios mora ahora en los Cielos, junto a la Santísima Trinidad, tal como fue contemplada por algunos santos que la buscaron mediante la oración, y ella se les mostró y les reveló que está en los Cielos.
Nuestro Señor Jesucristo realizó el mayor de los milagros: crea a Su propia Madre y después nace de ella. Y a esta misma Madre, su Hijo la eleva a los Cielos y la coloca junto a Sí, en la gloria.
Ella es la Reina del Cielo y de la tierra; a ella obedecen todos los habitantes de la tierra y todos los ángeles de los Cielos. Ella trae la paz al mundo y se postra ante Dios en favor de los pecadores, para pedirle que sea clemente con ellos y les conceda tiempo para que recapaciten, se arrepientan y regresen a la contrición y la santidad.
Ella es quien, con la Protección de su Poderoso Manto, defiende a nuestra Iglesia y la defenderá hasta el fin de los siglos. Amén.
(Traducido de: Diaconul Gheorghe Băbuț, Maica Domnului, ocrotitoarea României, Editura Pelerinul Român, Oradea, 1992, p. 48)
