La templanza, ante todo
Durante todo el día, te han atacado pensamientos de ira y rencor. No te turbes por ello. San Isaac el Sirio dice: “Si oras como es debido, espera que te sobrevenga lo que no es debido”.
«Por tu confesión veo que, queriendo cumplir mis consejos, te ves obligado a luchar contra el sueño y contra los pensamientos —¡que Dios te ayude en ello! Y para librarte de esa somnolencia, escribes que has empezado a comer sin saciarte y, al levantarte de la mesa aún hambriento, te inquietas porque no tienes mi bendición... Y, aun así, lo haces. No tienes que pasar hambre; más bien, al mediodía aliméntate con medida. Tampoco elimines la cena por completo, sino que también en ella procura la templanza y come menos que al mediodía.
Al hacer tu regla de oración por la mañana, has sentido una especial compunción del corazón y diligencia; pero después, durante todo el día, te han atacado pensamientos de ira y rencor. No te turbes por ello. San Isaac el Sirio dice: “Si oras como es debido, espera que te sobrevenga lo que no es debido”. Esto es exactamente lo mismo que te ha sucedido a ti.
(Traducido de: Arhimandritul Serafim Alexiev, Viaţa duhovnicească a creştinului ortodox, traducere din limba bulgară de Valentin-Petre Lică, Editura Predania, Bucureşti, 2010, p. 29)
