La vida espiritual del niño
A medida que el niño crezca, su primera lectura del día debe ser el Evangelio, y su primera visita en los días festivos debe ser a la iglesia.
Desde el mismo momento en que comienza la conciencia, alrededor de los dos años, debemos sembrar en la mente del niño la noción de Dios como fuente de todo bien y de toda bondad. Comenzaremos a enseñarle a orar.
El niño debe aprender que lo primero que debe hacer al despertar es unir tres dedos y persignarse con la Señal de la Cruz; que sus primeras palabras sean una alabanza al Creador: “Gloria a Ti, Dios nuestro, gloria a Ti”; que su primera conversación sea la oración, ofreciendo al Señor, según sus propias fuerzas, alabanzas y súplicas; y que su primer alimento sea la Santa Comunión o el agua bendita y el pan bendecido (antidoron).
A medida que el niño crezca, su primera lectura del día debe ser el Evangelio, y su primera visita en los días festivos debe ser a la iglesia.
(Traducido de: Nikolaj Evgrafovich Pestov, Cum să ne creștem copiii: calea spre desăvârșita bucurie, traducere din limba rusă de Lucia Ciornea, Editura Sophia, București, 2005, p. 45)
