Palabras de espiritualidad

Las tentaciones del que ora

  • Foto: Bogdan Bulgariu

    Foto: Bogdan Bulgariu

El hombre ha de guardarse de la vanagloria y de la falsa estima de sí mismo, pues son las primeras cosas con las que el demonio procura seducir al que lucha en la vida espiritual.

Muchas tentaciones asaltan al hombre cuando no ora, porque la casa de su alma está vacía; pero también son muchas las tentaciones que le sobrevienen cuando se pone en oración.

Porque, mientras ora con todas sus fuerzas, el enemigo le trae violentamente a la memoria algún pecado de su pasado, inflamando su mente, su corazón y hasta sus sentidos... Y, al no ver salida en aquel momento, cae en la desesperación a causa del demonio.

Pero si se levanta sostenido por la esperanza en la misericordia de Dios, vence con la fuerza que Él le concede. Y si soporta con valentía ese instante y persevera en la oración, sale victorioso: su esfuerzo se convierte en fuente de gran alegría y de provecho espiritual.

Solo ha de guardarse de la vanagloria y de la falsa estima de sí mismo, pues son las primeras cosas con las que el demonio procura seducir al que lucha en la vida espiritual.

(Traducido de: Jean-Claude LarchetȚine candela inimii aprinsă. Învățătura părintelui Serghie, Ed. Sophia, București, 2007, p. 135)