Palabras de espiritualidad

Lo que le sucedió a un pagano que no supo honrar las cosas santas

  • Foto: Adrian Sarbu

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«Otra vez, cuando veas las cosas de los cristianos, inclínate ante ellas desde lejos y aléjate de inmediato»

Un turco del pueblo de Telelides profanó el agua bendita de San Juan Crisóstomo y el santo, para darle una lección, lo castigó haciendo que su cabeza se le volviera hacia atrás. Lo llevaron ante el Hagi-efendi para que le leyera unas oraciones y sanara. Pero el padre Arsenio lo tuvo una semana entera sin leerle nada. Uno de los monjes, al ver que el padre Arsenio retenía al turco durante tanto tiempo, sin sanarle, se sintió contrariado y le dijo:

—Con su bendición, padre, ¿por qué tiene a este turco aquí una semana, cuando a otros, más enfermos que él, apenas les lee una y oración y enseguida se curan?

—Lo tengo para que cumpla un canon —respondió—, porque tiene la cabeza dura e inútil. Si lo curo enseguida, volverá a meter su calva cabeza en el agua bendita.

Cuando terminó la semana, le leyó las oraciones, la cabeza volvió a su lugar, y el padre le hizo esta advertencia: «Otra vez, cuando veas las cosas de los cristianos, inclínate ante ellas desde lejos y aléjate de inmediato».

(Traducido de: Sfântul Cuvios Paisie Aghioritul, Sfântul Arsenie Capadocianul, Editura Evanghelismos, p. 87)

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