Lo que se necesita para trabajar con el poder de Cristo

 

"Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no decimos la verdad” (I Juan 1, 8).

Si la voluntad del hombre no trabaja junto con el poder de Cristo, es imposible que las pasiones sean desenraizadas y los demonios vencidos.: “El hombre que vence sus pasiones, hiere también al demonio” (San Juan Climaco). O: “Aquel que quiera apartar los demonios, primero tiene que dominar y expulsar sus propias pasiones, porque, venciendo nuestras pasiones, también apartamos los demonios que vienen con ellas”.

¿De qué manera puede colaborar la voluntad humana con el poder divino?  En primer lugar, es necesario conocerse bien a uno mismo y ser consciente del estado espiritual propio. Ignorar nuestras enfermedades espirituales las transforma en padecimientos incurables. El Santo Evangelista Juan decía: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no decimos la verdad” (I Juan 1, 8).

(Traducido de: Mitropolitul Hierotheos VlachosPsihoterapia ortodoxă: știința sfinților părinți, traducere de Irina Luminița Niculescu, Editura Învierea, Arhiepiscopia Timișoarei, 1998, pp. 312-313)