Palabras de espiritualidad

Los cristianos debemos luchar juntos

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La lucha por la fe es lucha por el alma; la lucha por el alma es la lucha por la vida verdadera; y la lucha por la vida verdadera es la lucha por algo grande, infinitamente superior a todo el mundo y a todo cuanto hay en él.

Esforzaos juntos, en un mismo espíritu, por la fe del Evangelio” (Filipenses 1:27).

Cuando uno de tus hermanos se esfuerce por la fe del Evangelio —sea en su interior, sea exteriormente; o combatiendo sus propias pasiones, o luchando contra los demonios, o contra los ateos, contra los herejes o contra los débiles en la fe— tú no debes permanecer indiferente, sino correr en su ayuda.

A tu lado hay miles y millones de ortodoxos. Cada uno comparte la lucha del otro, y nadie debe quedar fuera de este combate. El Apóstol de la fe ordena que esto se haga en común y no de manera individual: “Esforzaos juntos, en un mismo espíritu”, todos ustedes.

Antiguamente, cuando grandes grupos de mártires cristianos padecían por su fe en el Evangelio, todos los demás creyentes corrían a ayudarlos. Unos los visitaban en las cárceles; otros les enviaban provisiones o cosas que necesitaran; otros cuidaban de sus hijos o de sus padres ancianos y otros oraban a Dios por ellos.

También tú debes proceder del mismo modo. Cuando alguno de tus hermanos se esfuerce por la fe del Evangelio —la santa fe ortodoxa— corre a ayudarlo para aligerar su carga. Ayúdalo con tus manos, con tus labios, con una oración o al menos con un buen pensamiento ante Dios. Que todos hagan lo mismo. Porque la lucha de tu hermano es tu lucha, y su victoria será también tu propia victoria.

La lucha por la fe es lucha por el alma; la lucha por el alma es la lucha por la vida verdadera; y la lucha por la vida verdadera es la lucha por algo grande, infinitamente superior a todo el mundo y a todo cuanto hay en él.

(Traducido de: Sf. Nicolae Velimirovici și Sf. Justin Popovici, Lupta pentru credință și alte scrieri, traducere de prof. Paul Bălan, Editura Rotonda, Pitești, 2011, pp. 23-25)