Palabras de espiritualidad

No bajes los brazos, ¡sigue confiando!

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Recibe, pues, ahora con gratitud las amarguras, que te sacarán de tu apatía y harán que llegues a gustar la dulzura de la Gracia de Dios.

Tienes que estar preparado para recibir toda clase de desprecios e insultos, condenas y ofensas de parte de todos, incluso de aquellos de quienes menos lo esperas. Considérate tú mismo digno de recibirlos y acéptalos con gratitud y alegría. Soporta todo agobio, aflicción y peligro que provenga de los demonios, como quien ha cumplido su voluntad. Y soporta con valentía la falta de lo necesario, las circunstancias desagradables y las amarguras de la vida. Soporta, poniendo tu confianza en Dios, incluso la falta de tu alimento cotidiano, que unas pocas horas después se convierte en desecho. Y soporta todo esto voluntariamente, poniendo tu esperanza en Dios y sin esperar de nadie más la liberación o el consuelo.

Porque toda ayuda que viene de parte de los hombres es concedida como fruto de la iluminación y la guía que vienen de Dios. Deja, pues, toda tu preocupación en manos de Dios y, en todas tus dificultades, condénate a ti mismo, diciéndote que tú eres la causa de todos los males, pues eres aquel que comió del fruto prohibido del árbol y adquirió así toda clase de pasiones. Recibe, pues, ahora con gratitud las amarguras, que te sacarán de tu apatía y harán que llegues a gustar la dulzura de la Gracia de Dios.

(Traducido de: Sfântul Isaac Sirul, cel de Dumnezeu-insuflat, Despre ispite, întristări, dureri și răbdare, Editura Evanghelismos, București, 2007, pp. 47-48)