Palabras de espiritualidad

No basta más que un pequeño esfuerzo

  • Foto: Oana Nechifor

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¡Qué inmensa sabiduría! Estas no son simples palabras o expresiones humanas, sino la Palabra viva de Dios.

Las cosas son muy sencillas en la vida espiritual, en la vida en Cristo; basta con tener discernimiento. Cuando algo nos perturbe —un pensamiento, una tentación, un ataque del enemigo—, despreciemos todo eso y volvamos nuestra atención, nuestra mirada hacia Cristo. Él nos tomará de la mano y nos colmará con abundancia de Su Gracia Divina.

Por nuestra parte, hagamos un pequeño esfuerzo. Imaginemos un millón y dividámoslo en un millón de partes; pues bien, una millonésima parte de una sola de esas fracciones representa el esfuerzo del hombre, es decir, una mínima disposición. Damos un paso hacia Dios, y en un instante llega la Gracia Divina.

¡Oh, basta con elevar el pensamiento hacia Él, y enseguida viene el Espíritu Santo! No hace falta hacer prácticamente nada. Dirijamos nuestro corazón hacia las cosas de lo alto, y la Gracia Divina acudirá con rapidez. En cuanto lanzamos un suspiro, ella viene y comienza a obrar.

¿Qué dice el Apóstol Pablo? “…el Espíritu mismo intercede por nosotros con suspiros inefables” (Romanos 8, 6). ¡Qué inmensa sabiduría! Estas no son simples palabras o expresiones humanas, sino la Palabra viva de Dios.

(Traducido de: Ne vorbeşte părintele Porfirie – Viaţa şi cuvintele, Traducere din limba greacă de Ieromonah Evloghie Munteanu, Editura Egumeniţa, 2003,  p. 253)


 

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