Palabras de espiritualidad

¡No dejemos de honrar a la Santísima Madre del Señor!

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Sigamos su ejemplo en la medida de nuestras posibilidades, para que también nosotros podamos participar de la bendición de nuestro Señor Jesucristo, ahora y siempre.

Entre las exhortaciones que recibimos durante los oficios litúrgicos en relación con la Madre de Dios, las más habituales son las que nos instan a recordarla y glorificarla. Demos gracias a Dios por estos dones de nuestra Iglesia; demos gracias a Dios porque la Madre de Dios es también nuestra Madre.

Demos gracias a Dios porque tenemos a la Madre de Dios como intercesora para nuestro bien; demos gracias a Dios porque contamos con ella como nuestra auxiliadora. No lo olvidemos: «Lo que Dios puede hacer con su poder, la Madre de Dios puede alcanzarlo con su oración». Tengamos confianza en su ayuda.

Sigamos su ejemplo en la medida de nuestras posibilidades, para que también nosotros podamos participar de la bendición de nuestro Señor Jesucristo, ahora y siempre. ¡Amén!

(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Maica Domnului – Raiul de taină al Ortodoxiei, Editura Eikon, Cluj-Napoca, 2003, p. 29)

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