Palabras de espiritualidad

No es tanto el resultado, sino el esfuerzo

  • Foto: Florentina Mardari

    Foto: Florentina Mardari

Dios conoce la profundidad de nuestro corazón mejor que nosotros mismos.

Para Dios no cuenta la cantidad, sino el esfuerzo, una intensidad en el esfuerzo, porque todos nos esforzamos de algún modo. Si te esfuerzas en hacer una oración y no la haces como deberías, Dios acepta tu empeño. Si te esfuerzas en hacer un bien a alguien y das muy poco —porque no tienes más— Dios lo aprecia.

Si ayunas, Dios toma en cuenta ese esfuerzo tuyo, aunque a veces quebrantes el ayuno. Todo eso es apreciado por Dios a Su manera divina —no a la manera humana— porque Dios no recompensa la obra ni su resultado, sino el esfuerzo.

A menudo vemos que un hombre que hace un esfuerzo menor recibe una recompensa espiritual mayor, y otro que hace un esfuerzo mayor recibe una recompensa más pequeña, porque Dios conoce la profundidad de nuestro corazón mejor que nosotros mismos.

(Traducido de: Părintele Cheorghe CalciuCuvinte vii, Ediție îngrijită la Mănăstirea Diaconești, Editura Bonifaciu, 2009, p. 65)



 

Leer otros artículos sobre el tema: