¿No querrás perderte el Banquete del Señor, hermano?
De Dios, como de una Fuente de Vida inagotable y siempre abundante, brotan todo consuelo, toda dulzura y toda alegría.
“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman” (I Corintios 2, 9), y otras semejantes. Porque allí la bienaventuranza consistirá en esto:
- Veremos a Dios cara a cara, y de esta visión recibiremos un consuelo perfecto, alegría, gozo y exultación del corazón. Contemplaremos el rostro de Dios y clamaremos de júbilo.
- Veremos nuestro a Señor y Redentor, Jesucristo, en Su gloria divina. Veremos a Aquel que por nosotros padeció tan terriblemente y aceptó una muerte llena de oprobio, librándonos así del poder de la muerte.
- Gustaremos entonces de todos los dones del Espíritu Santo, como de una Fuente vivificante que comunica la Vida.
- Participaremos de la preciosa amistad de los santos ángeles y de todos los santos, de todos aquellos que agradaron al Señor desde la creación del mundo.
- Triunfaremos sobre todos nuestros enemigos. “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (I Corintios 15, 55). “Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (I Corintios 15, 57).
¡Cristiano! El Dios misericordioso te llama también hoy. Deja de correr tras las cosas pasajeras y terrenales; apresúrate a entrar a Su Banquete, donde lo contemplarás cara a cara. De Dios, como de una Fuente de Vida inagotable y siempre abundante, brotan todo consuelo, toda dulzura y toda alegría.
Apresúrate, apresúrate, antes de que las puertas se cierren. Porque si llegas demasiado tarde, quedarás fuera y llamarás en vano, diciendo: “¡Señor, Señor, ábrenos!” (Lucas 13, 25).
(Traducido de: Sfântul Tihon din Zadonsk, Comoară duhovnicească, din lume adunată, Editura Egumenița, Galați, 2008, p. 79)
