Palabras de espiritualidad

Nuestra más grande intercesora

  • Foto: Flavius Popa

    Foto: Flavius Popa

Para la gran inmensidad de la humanidad, la Madre del Señor es una mamá siempre dispuesta a ayudarnos, a orar por nosotros.

Para la gran inmensidad de la humanidad, la Madre del Señor es una mamá siempre dispuesta a ayudarnos, a orar, a atreverse a acercarse al Señor, como Madre Suya, e implorarle por los hombres. “Porque”, dice el texto, “mucho puede la oración de una madre para mover a misericordia al Señor. La Madre de Dios es fuente de lágrimas, defensora incansable y nuestra intercesora perseverante y audaz ante la estricta justicia. Ella representa en el Cielo la dulzura femenina y el amor maternal sin límites”.

(Traducido de: Nicolae Steinhardt, Dăruind vei dobândi, Editura Mănăstirii Rohia, Rohia, 2006, p. 294)