¡Nuestro Dios vive!
Oré con fe y esperanza, cuando ya no había esperanza para nadie.
—¿Quién es el santo protector de su familia? — le pregunté a una señora de Belgrado.
—San Jorge y San Lucas.
—¿Por qué dos?
—San Jorge es la antigua slava (fiesta patronal familiar) que heredamos de nuestros padres, y a San Lucas lo celebramos porque salvó a mi esposo de la prisión. Durante la ocupación, cuando los austríacos se llevaban a mi esposo a la cárcel para después internarlo en un campo de prisioneros, me postré en el suelo llorando y durante tres horas oré a San Lucas —porque ese día era su conmemoración—, prometiéndole que lo honraría igual que a San Jorge si mi esposo era liberado.
Oré con fe y esperanza, cuando ya no había esperanza para nadie. Y mientras yo seguía de rodillas, orando, al cabo de tres horas mi esposo regresó a casa en libertad.
¿Ves que nuestro Dios vive y que auxilia a quienes le oran? ¡Inténtalo tú también, con fe esperanza!
(Traducido de: Episcopul Nicolae Velimirovici, Răspunsuri la întrebări ale lumii de astăzi, vol. 2, Editura Sophia, Bucureşti, 2003, p. 266)
