Palabras de espiritualidad

Para aprender a imitar a la Madre del Señor

    • Foto: Constantin Comici

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Translation and adaptation:

“En la Santísima Virgen no obró la antigua naturaleza (el deseo carnal), sino el Espíritu Santo. Fue la acción del Espíritu Santo, no la presión de los sentidos. Entendamos el misterio”.

Esto fue lo que pensó San Gregorio sobre la Madre del Señor y el “misterio de misterios”: cómo fue que en ella floreció de forma inefable el Hijo de Dios, tal como le había prometido el Arcángel Gabriel: “¡Alégrate, oh llena de gracia, el Señor está contigo! ¡Vas a concebir en tu seno y vas a dar a luz un Hijo…”. Entonces, la Madre del Señor dijo: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?”. “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra” (Lucas 1, 28-35). Y esto lo interpreta así San Gregorio Palamás: “Entonces —y estemos atentos— en la Santísima Virgen no obró la antigua naturaleza (el deseo carnal), sino el Espíritu Santo. Fue la acción del Espíritu Santo, no la presión de los sentidos. Entendamos el misterio”.

El divino anhelo del corazón de encarnarse el Hijo de Dios obró en la Virgen. Así fue como se encarnó el Hijo de Dios. Dice San Pablo: Hijos míos, sufro por vosotros como si os estuviera de nuevo dando a luz hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4, 19). En cierta ocasión, unas monjitas le preguntaron a un sacerdote: “¿Qué debemos hacer para imitar, de alguna manera, a la Madre del Señor?”, y el él les respondió, como otrora lo hiciera San Gregorio Palamás: “Que la divina añoranza arda en ustedes, de manera que, por una parte, consuma el antiguo apetito carnal, y por otra, ilumine, encienda en ustedes el divino anhelo de que Cristo tome forma en ustedes; tal como por medio del Bautismo florecen y con la Crismación se fortalecen nuestros sentidos, por medio de la Comunión nos unimos con el Cuerpo y la Sangre”.

(Traducido de: 10 predici ale Părintelui Galeriu, la 10 ani de la mutarea sa la cer, ediție îngrijită de Răzvan Codrescu, Editura Lumea Credinței, București, 2013, pp. 23-24)