¿Por qué el Señor no escucha nuestras oraciones?

 

Apresurémonos en seguir el ejemplo de Zaqueo, quien, por su sabia decisión, escuchó del Señor: “Hoy ha entrado la salvación en esta casa” (Lucas 19, 9).

“El que cierra su oído al grito del pobre, también él clamará y no se le responderá” (Proverbios 21, 13). ¡Y todavía nos asombramos, preguntándonos una y otra vez: “¿Por qué el Señor no escucha nuestras oraciones?”! ¡Esa es la razón! Porque muchas veces ha sucedido que hemos cerrado nuestros oídos ante el clamor de algún necesitado. ¡Por eso es que el Señor no nos escucha!

Pero, atención, que aún no es tan malo que Dios no nos escuche cuando le pedimos por alguna necesidad pasajera, terrenal. El verdadero problema tendrá lugar cuando Él no nos escuche, al pedirle el perdón de nuestros pecados. Y no nos escuchará, si los lamentos de aquellos a quienes hemos despreciado es más fuerte ante Él que nuestras plegarias. Entonces, hermanos, no tardemos más en enmendar esta anomalía y apresurémonos en seguir el ejemplo de Zaqueo, quien, por su sabia decisión, escuchó del Señor: “Hoy ha entrado la salvación en esta casa” (Lucas 19, 9).

(Traducido de: Sfântul Teofan ZăvorâtulTâlcuiri din Sfânta Scriptură pentru fiecare zi din an, Editura Sophia, București, p. 55)