¿Por qué las personas de hoy se sienten tan solas?

 

¡Hijos, que no se pierda la comunicación entre hermanos! ¡Visítense, acompáñense para ir a la iglesia, a confesarse, a visitar el cementerio, a encender juntos una veladora...!

Decía el padre Stăniloae estas importantes palabras: “¿Saben por qué se suicidan las personas? Porque, creo, se sienten muy solas”. Nuestros connacionales jamás se han sentido tan solos como ahora, especialmente los que viven en las ciudades. Esos edificios enormes, pintados con buen gusto en el exterior, han llegado a hacernos sentir como si viviéramos en cuevas, cárceles o reclusorios. Se ha perdido la comunicación entre hermanos, vecinos y coterráneos. No nos interesa lo que pasa de puertas afuera. Por otra parte, la vida rural no es así, o al menos no era así. ¿No es cierto que en el campo todos los vecinos se conocen? Recuerdo cómo se ayudaban todos mutuamente, y el sacerdote estaba con ellos, acompañándolos, ayudándolos, exhortándolos al buen camino. ¡Así era la vida en las áreas rurales! En verdad, la vida en el campo tiene un valor extraordinario. Alguien me decía que el campo y los monasterios son dos entidades que unen el alma de nuestro pueblo. Cuando desaparezcan, nuestro mismo pueblo habrá desaparecido también. Son dos entidades que fueron oprimidas durante cuarenta y cinco años, aunque la lucha contra la provincia aún no ha terminado.

¡Hijos, que no se pierda la comunicación entre hermanos! ¡Visítense, acompáñense para ir a la iglesia, a confesarse, a visitar el cementerio, a encender juntos una veladora...!

(Traducido de: Părintele Ioanichie Bălan, Spovedania - Taina Împăcării, Editura Doxologia, p. 20)