Palabras de espiritualidad

¿Por qué no puedo renunciar a quejarme y a enfadarme sin medida?

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Hazte humilde con todas tus fuerzas. Y si llegas a pecar por la debilidad propia de la condición humana, arrepiéntete cuanto antes y pídele perdón al Señor. 

Te quejas de que te atacan estas dos pasiones: la tendencia a lamentarte y la ira. ¿Qué hacer? ¿A dónde podríamos huir de nosotros mismos? Ten paciencia, y el Señor te ayudará. Pero has de saber que estas pasiones, la ira y la murmuración, son verdaderamente cosa del maligno. San Isaac el Sirio dice que Dios tendrá misericordia del pecador si se arrepiente, pero al que se queja por todo no lo perdonará hasta haberlo corregido con el castigo.

Por eso, hazte humilde con todas tus fuerzas. Y si llegas a pecar por la debilidad propia de la condición humana, arrepiéntete cuanto antes y pídele perdón al Señor. En lo que respecta a que los demás son duros contigo, no te inquietes. La severidad ha llevado a muchos a la salvación, mientras que la indulgencia mal entendida ha perdido a muchos. También San Juan Crisóstomo dice que una gran parte de los que se salvan, se salvan por temor al infierno.

(Traducido de: Filocalia de la Optina, traducere de Cristea Florentina, Editura Egumenița, Galați, 2009, p. 120)