¿Por qué nos da miedo aceptar nuestras virtudes?

 

El motivo por el cual evitamos analizar nuestro mundo interior es el temor a descubrir algo bueno. ¿Por qué nos da miedo aceptar nuestras virtudes?

A pesar de que muchos de nosotros quizás creamos que somos felices y que nada nos falta, muy pocos alcanzamos esa forma de realización a la cual se llega después de un profundo examen de sí mismos. Si para una planta no es necesario, para ser planta, entender lo que significa ser planta, el hombre jamás podrá ser un hombre verdadero si no conoce quién es y si no alcanza ese auto-entendimiento, no solamente cuando se conoce a sí mismo con un ángel, sino también como un animal. Algunas de las cosas que descubrirá en sí mismo talvez no le satisfagan, pero es que la satisfacción con uno mismo no es necesariamente el propósito del autoanálisis.

A la mayoría de nosotros nos da miedo avanzar en el autoconocimiento, y rechazamos examinarnos a profundidad. Principalmente y de forma paradójica, el motivo por el cual evitamos analizar nuestro mundo interior es el temor a descubrir algo bueno. ¿Por qué nos da miedo aceptar nuestras virtudes? ¿Por qué las escondemos detrás de algunas apreciaciones sin fundamento y unos temores absurdos? Porque rechazamos reconocer nuestros carismas, porque el reconocimiento de los carismas significa la responsabilidad de su utilización y también asumirlos completamente. 

Todos tenemos dentro de nosotros un tesoro de creatividad, de humanidad, de altruismo y de delicadeza, que tiene también ciertas exigencias, y que pide ser expresado y materializado. Así, deviene en maldad, egocentrismo, dureza o insensibilidad. La maldad no es otra cosa que la bondad condenada. Y, en todo esto, el lugar central lo ocupa la ausencia del autoconocimiento y del saber descubrirse a sí mismo.

(Traducido de: Părintele Filoteu FarosCălătoria autodescoperirii. Cum să ne punem în valoare darurile, traducere de Pr. Gabriel Mândrilă, Editura Sophia, Colecția Psihoterapia Ortodoxă, 2018, p. 74)