¿Por qué pensaban sólo en las cosas de este mundo y no en Mí?

 

¿Por qué no has pensado en mí todo el día? ¡Eso es lo que me importa!

A ver, les daré un ejemplo para que me entiendan, Un joven se casó con una muchacha. Digamos que se llamaban Nicolás y Juana. Después de la boda, Juana se dispuso a cocinar, mientras que Nicolás se fue a trabajar. Pero la comida se le quemó a Juana... «¡Ay de mí! ¿Qué va a decir Nicolás?», se repetía con desasosiego la pobre chica. «Me va a reñir, diciéndome: “¿Ni siquiera sabes cocinar?”» ¿Vieron? ¡Qué muchacha tan diligente! Más tarde, Nicolás regresó a casa. «¡Querido Nicolás, perdóname, se me ha quemado la comida!”». Pero Nicolás le respondió, «¡No pasa nada, mi amor, no me importa! Pero ¿por qué no has pensado en mí todo el día? ¡Eso es lo que me importa!»

Dios nos va a preguntar: «Yo los creé a Ustedes y les otorgué tantos dones, con una especial protección, los ángeles custodios. Tuvieron los cielos en sus manos. Dioses hubieran podido ser, por la gracia. ¿Por qué no pensaban en Mí? ¿Por qué no estuvieron atentos? ¿Por qué pensaban en las cosas de este mundo, pero no en Mí?».

(Traducido de: Ne vorbește Părintele Arsenie, ed. a 2-a, vol. 2, Editura Mănăstirea Sihăstria, 2010, p. 70)

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