¿Qué lees, hermano?

 

Pasa el mundo con todas sus codicias, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2, 17)

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Si lees los diarios y las revistas del mundo, y de ellos obtienes cierta ganancia para tu vida de ciudadano, de cristiano, de miembro de una familia, con mayor razón debes leer el Evangelio y los textos de los Santos Padres. ¡Sería absurdo que un cristiano que lee las cosas del mundo no lea lo que fue escrito por inspiración divina!

Si te interesan los acontecimientos del mundo exterior, no debes perder de vista el mundo interior, que está más cerca de ti y es más valioso. Leer únicamente las cosas de mundo significa que vives con sólo una parte del alma y no con toda, o que vives según los dictados del cuerpo y no los del alma.

Cualquier cosa que haya en este mundo llegará a su final junto con el mundo mismo. “Pasa el mundo con todas sus codicias, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2, 17).

(Traducido de: Sfântul Ioan din Kronstadt, Viaţa mea întru Hristos, Editura Oastea Domnului, Sibiu, 1995, pp. 176-177)