Palabras de espiritualidad

Que nada nos turbe

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

También he bebido de las aguas amargas del infierno, pero he procurado no ser tragado por la desesperación.

Una vez, el anciano Efrem de Katunakia nos confesó: “Cada cuatro o cinco años, Dios permite que venga sobre mí una ola de tristeza. Pensamientos de desaliento y de desesperanza rodean mi alma. Entonces hace falta paciencia, hasta que la ola pase. Pero es bueno que nadie lo note. Seguir siendo el mismo, tanto en la alegría como en la tristeza: sereno y comedido por fuera, y sin turbación por dentro.

He bebido en abundancia de las más dulces fuentes del Paraíso, pero he procurado no enorgullecerme. También he bebido de las aguas amargas del infierno, pero he procurado no ser tragado por la desesperación”.

(Traducido de: Ieromonahul Iosif Aghioritul, Stareţul Efrem Katunakiotul, traducere de Ieroschimonah Ştefan Nuţescu, Schitul Lacu-Sfântul Munte Athos, Editura Evanghelismos, Bucureşti, 2004, p. 52.)

Leer otros artículos sobre el tema: