¿Seguimos o nos desviamos del camino de la Virgen María?
Cuando actuamos así, no estamos siguiendo el camino de la Madre de Dios.
La Madre de Dios nunca hizo alarde de haber sido elegida. Nunca hizo publicidad de aquello que solo le concernía a ella y que solo ella debía conocer, no los demás. Jamás hizo ostentación de su pureza ni de su virginidad; nunca se ensalzó por haber sido escogida ni por las grandezas reales que poseía. Al contrario, vivió en el anonimato, en un retiro total, un retiro en el que no buscó destacar por nada, ni siquiera por su propia discreción.
He aquí un ejemplo que la Madre de Dios nos ofrece y que debemos tener siempre presente. Deberíamos recordarlo cada vez que sentimos el deseo de llamar la atención de los demás, cada vez que queremos imponernos en la conciencia de alguien; porque, cuando actuamos así, no estamos siguiendo el camino de la Madre de Dios.
“Haced todo lo que Él os diga” (Juan 2, 5). Podríamos decir que esta palabra es una palabra eterna. El mensaje de la Madre de Dios, que nos guía, es este: “Haced todo lo que Él os diga”. A Él quiero que miren, a Él quiero que escuchen, a Él quiero que siga toda su atención: a Él, a mi Hijo.“Haced todo lo que Él os diga” (Juan 2, 5)
(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Maica Domnului – Raiul de taină al Ortodoxiei, Editura Eikon, 2003, pp. 124-125)
